Quién soy

Hola, bienvenida. Soy Salema y desde hace cinco años me dedico a compartir y enseñar Yoga. La gente que me conoce desde hace tiempo a menudo se sorprende cuando se enteran de mi cambio de profesión. En la universidad estudié Biología Molecular y durante años trabajé en un laboratorio secuenciando ADN, la tan famosa ahora PCR, cultivando células y bacterias y demás. Recuerdo un día durante mi primer año de Uni, lo afortunada que me sentía de estudiar la Vida. Me parecía maravilloso poder descubrir y entender el porqué de cómo hemos llegado hasta aquí, y eso es precisamente lo que siento al practicar y aprender más y más sobre Yoga, la maravillosa ciencia del ser humano, la que nos ayuda a descubrirnos.

Al igual que a muchos, el Yoga llegó a mi vida justo cuando más lo necesitaba, mucho estrés y horas en un trabajo que ya no me llenaba y que estaba muy en conflicto con mis valores, el final de una relación, bastantes problemas de salud pero sobre todo una terrible relación conmigo misma. El Yoga cambió la forma de verme a mí misma y de ver el mundo. Fue como una ventana que se abrió y me permitió al fin, respirar. Me dio permiso para ser yo misma

Creo que al principio siempre funciona así, el Yoga nos hace sentir bien a nivel físico, mental y emocional. Nos ayuda a liberar todo el lastre que llevamos a cuestas y nos hace más livianos. Con el tiempo, sin embargo, nos encontramos ante dos caminos. Uno de ellos se queda en lo superficial, en buscar ese estado momentáneo de bienestar. Me lo imagino como un círculo, que nos lleva siempre al mismo punto. Podemos quedarnos ahí, o tomar el otro camino. Para mí este último es el verdadero camino del Yoga y el que una vez tomado no te permite volver atrás. Una vez has despertado ya no vuelves a caminar dormida, ahora solo queda avanzar y crecer. Hay dos opciones, Repetir o Evolucionar. Qué eliges?

Repetir o Evolucionar
¿Qué eliges?

Evolucionar es un trabajo duro. Requiere de ponerse siempre en el punto de fricción, en tus límites, frente a frente con lo que más nos cuesta y mirarlo a los ojos. Sólo cuando hemos arrojado luz a nuestros obstáculos podemos observarlos y superarlos. Esto requiere coraje, disciplina, sentido del deber, enfoque y resiliencia. Para que las adversidades no nos tambaleen y desestabilicen necesitamos equilibrio, estabilidad, estar conectadas profundamente con nuestro centro.

Las enseñanzas del linaje al que pertenezco, a diferencia de las prácticas de yoga más dinámicas por las que muchas empezamos nos da las herramientas que necesitamos para hacerlo de manera segura, en este caso, un sistema probado y perfeccionado durante años por miles de yogis. Chandra, Surya y Agni: Luna, Sol y Fuego.

La Luna representa nuestra Mente, que debe poder mantenerse calmada y estable, quieta, en Stithi, su cualidad innata más pura, como el reflejo de la Luna en las aguas de un tranquilo lago en una noche despejada. Sólo así podremos alcanzar la promesa del Yoga.

Cuando la Luna sea inalterable, entonces, podrá salir el Sol

El Sol simboliza el Prana, nuestra Energía vital. Para poder cultivarla con cautela y control, para poder dirigirla y manejarla, para transformarla en la fuerza necesaria para enfrentarnos a las dificultades, a lo que nos limita, para así crecer y evolucionar, es necesario una mente estable y enfocada.

El Fuego, Agni o Rudra, se cultiva una vez hayamos conquistado nuestra mente y nuestra energía. Solo así podremos encender nuestro fuego interno para consumir nuestras limitaciones, adicciones y miedos, liberándonos y permitiendo a nuestra verdadera esencia brillar

Mi intención es darla a conocer, mantener la tradición viva y transmitir su mensaje de manera fiel. Que la gente pueda realmente sentir la promesa del Yoga